Cómo subirse a la ola de la industria 4.0 y no morir en el intento
Cómo subirse a la ola de la industria 4.0 y no morir en el intento

AUTOR

Jaume Rey, Academic Consultant IoTLab Executive Master in Digital Business en Esade

03:30 - 02 de Mayo del 2022

SECCIÓN

Llevamos años hablando de la Industria 4.0.  Ahora bien, si hablamos de las tecnologías que definen la Industria 4.0 siempre se habla del IoT (Internet of Things ), conectar remotamente cosas que por naturaleza no deberían estar conectadas a Internet o a una red informática; Big Data (para referirse a la analítica de cantidades ingentes de datos); a la robótica colaborativa (donde el robot complementa la tarea de un humano en lugar de sustituirla); la impresión 3D o fabricación aditiva (crear las piezas cuando son necesarias por impresión o depósito de material por capas), y así, muchas otras. Pero cuanto más hincapié se hace en las tecnologías, más nos alejamos del foco real que hace que la transición de la automatización a la Industria 4.0 sea viable y exitosa: las personas.

El ser humano por definición se protege contra lo que no entiende. “Ante la duda, abstenerse”, es la máxima que se aplica en la formación de socorristas de la Cruz Roja y es completamente aplicable a la Industria 4.0.

La inmensa mayoría de las personas que trabajan en la industria tienen un reto enorme al tratar de mantener una posición competitiva frente a sus rivales de mercado  clásicos según el sector de influencia en el que trabaje: farmacia, automoción, alimentación, plásticos, etc. Ahora además debemos añadir el reto de entender siete u ocho tecnologías nuevas (que cada una es ya en sí un sector) y no solo entenderlas, sino decidir cuál de ellas es la que conviene implementar en nuestra empresa.

Es este estado de las cosas el que nos lleva al punto clave de la Industria 4.0: cómo enfocarla, cómo tomar decisiones y cómo avanzar por ella sin morir en el intento.

1. Formarse

Por obvio que parezca, es crítico y suele ser diferencial. Las nuevas generaciones de profesionales saben que las cosas van y vienen; que las tecnologías evolucionan, que las metodologías se adaptan a nuevas realidades y que el: “aquí siempre se ha hecho así”,  ya no sirve para mirar con fe al futuro.

Por otro lado, la mayoría de las personas de mediana edad que trabajan en el sector industrial no tienen el hábito de formarse continuamente y eso los arrincona más y más hasta que un día simplemente se han quedado desfasadas, y el hueco que se ha creado entre ellos y la realidad es tan grande que les es casi imposible reciclarse. Asegúrate de que tu empresa tiene personas que les gusta aprender. Será una ventaja competitiva descomunal: Las personas son la única ventaja competitiva que no se puede copiar.

Formación para empleados

2. Pedir ayuda

Nos cuesta mucho reconocer que aunque estemos formados difícilmente tendremos todo el conocimiento necesario para tomar ciertas decisiones estratégicas solos.

En España hay una gran reticencia a la contratación de consultoría especializada, porque hay mucho “vendedor de humo” y creemos que las buenas consultoras sólo las pueden contratar las grandes corporaciones. Pero eso no es cierto. Existen excelentes consultoras “boutique” con experiencia probada de éxito que nos podrán ayudar en este proceso.

3. Aprender haciendo

Todos los estudios (y nuestra propia experiencia) nos demuestran que la mejor forma de aprender algo es haciéndolo. Necesitamos conocer la teoría y luego implementar, una cosa sin otra no da resultado.

Por ello, la Industria 4.0 y su impacto solo se aprende aplicando sus diversas tecnologías y metodologías en casos reales. Y como en todo aprendizaje, no se empieza a ir en bicicleta por la calle más pendiente de nuestro barrio, tratando de ganar una carrera a un amigo que lleva años montando en bici. Pues lo mismo aplica a al proceso de digitalización: no puedes esperar empezar con el proyecto de transformación digital completo de toda la empresa.

Además los proyectos pilotos de éxito son los que permiten al resto de la empresa entenderlos, alinear el uso de datos para la toma de decisiones y que todo el mundo vea las ventajas que aporta a la compañía: Compartir genera compromiso.

Equipo

4. Incluirlo en los planes estratégicos de la empresa

Un piloto que sólo sirva para “aprender” sin un objetivo alineado con nuestros objetivos es tirar el dinero. Por ello TODO lo que se haga debe tener un sentido para la empresa. Es clave aquí tener una planificación estratégica o Hoshin Kanri (según la metodología Lean Six Sigma) que dé sentido a los pilotos, con sus directrices, sus responsables, su ámbito de acción, sus relaciones con otras iniciativas de la empresa y su cronograma. Esta es sin duda la principal tarea antes de empezar: saber qué queremos y a dónde vamos. Y por ello si estas iniciativas no están alineadas con los objetivos estratégicos de la empresa, están dirigidas a total fracaso.

5. Son los datos, no las aplicaciones

En el siglo XX los productores de programas de software querían una sola cosa: desarrollar un programa que se pudiera vender infinidad de veces. Y las empresas buscaban un programa que solucionara un problema concreto, como la automatización con SCADA, gestión de recursos financieros con el ERP o el cálculo numérico con  Excel. Pero en el 2022 esa filosofía ya no es suficiente. Ahora se trata de asegurar el acceso a todos los datos de la empresa y cruzarlos, analizarlos y generar decisiones basadas en datos (hechos) en tiempo real. Por ello el futuro no será de quien compre las mejores aplicaciones cerradas sino de los que sepan explotar mejor todos sus datos con un equipo interno de analítica de datos. Porque en el siglo XXI esa será la mayor ventaja competitiva: saber que pasa en mi negocio en tiempo real, analizarlo y tomar decisiones más rápido que los demás. Y si no lo creéis, que se lo pregunten a los competidores del grupo Inditex.

Análisis

6. Arriesgarse a buscar nuevos proveedores

Como decía Albert Einstein: “Locura es hacer una y otra vez lo mismo y esperar resultados diferentes”. Si queremos cambiar nuestra empresa no podemos hacerlo con los proveedores habituales. Y no porque sean malos o no sepan; simplemente porque en el mejor de los casos ellos también se están transformando.

Cada cambio conlleva transición y cada transición echa empresas fuera del mercado y deja entrar a otras nuevas. Empieza a buscar entre ellas.

La Industria 4.0 no va de tecnología ni conocimiento, va de como tomamos las decisiones para hacer que pase. Y eso solo lo podemos hacer nosotros. Y para ello necesitamos adquirir las competencias necesarias para la toma de decisiones, y poder así gestionar exitosamente esa transformación.

En este sentido, Nexiona colabora con Lean Six Sigma Institute (LSSI) y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) en el desarrollo del “Máster Universitario en Dirección Corporativa Lean Management 4.0 & Black Belt.

El Máster cuenta con una parte fuertemente enfocada a la mejora de procesos, aplicando las metodologías Lean y Six Sigma, y para que una vez adquiridas dichas competencias, como ya lo mencionamos, hacer uso de las diferentes soluciones que ofrece la Industria 4.0.

Accede aquí para más información

Por último, indicar que sólo desde la constante búsqueda de la mejora, el conocimiento allí donde esté y el continuo aprendizaje de técnicas, procesos y tecnologías, acompañados por un buen puñado de partners, seremos capaces de crear un ecosistema que nos asegure el éxito a medio y largo plazo. No es fácil empezar, pero la curva de aprendizaje se acelera a medida que implementamos soluciones simples e iteramos hasta escalar y estandarizar.

Roma no se construyó en un dia.

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