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Mario Legido, Responsable de Reconocimiento de Cambridge Assessment English en España y Portugal
El impacto del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas en el mundo de los negocios… 17 años después
POR Mario Legido, Responsable de Reconocimiento de Cambridge Assessment English en España y Portugal, 00:00 | 08 de Noviembre del 2018
El impacto del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas  en el mundo de los negocios… 17 años después

El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) fue presentado por el Consejo de Europa en el año 2001 tras diez años de trabajo por parte de las principales instituciones de certificación de idiomas del mundo agrupadas en ALTE (Association of Language Testers in Europe), entre ellas, Cambridge Assessment English, Instituto Cervantes, Instituto Goethe y Alliance Française.

Antes de explicar el valor del MCER para los recursos humanos, cabe recordar que el Marco Común Europeo es el conjunto más completo y académico de descriptores lingüísticos que existe. Parte de la importancia de describir lo que una persona puede hacer con el lenguaje, lo que en Cambridge English llamamos “can do statement”, y contempla la dimensión multidimensional de las habilidades lingüísticas. El Marco Común reconoce que no sólo es necesario ser capaz de hablar, leer y escribir; sino también de escuchar y entender. Estas habilidades pueden ser enseñadas y desplegadas en varios niveles de complejidad en el aprendizaje y, además, con la apreciación de los matices y de los aspectos culturales del idioma, algo muy importante para que se produzca una comunicación efectiva.

Íntimamente unida al aprendizaje, la evaluación ha encontrado en este conjunto de descriptores un gran aliado a la hora de unificar los criterios de evaluación. En nuestro caso, el de la aplicación en los recursos humanos, el MCER nos permite definir con total exactitud cuál es el uso específico que el candidato a un determinado puesto de trabajo va a hacer del idioma en situaciones de trabajo concretas. Una vez determinada esta utilización de la lengua, los responsables de RRHH podrán demandar la presentación de un certificado del nivel adecuado con lo que el proceso de reclutamiento es mucho más eficaz, además de sencillo y económico para la empresa.

Podemos poner un ejemplo en el caso de las pruebas de nivel LS (Linguaskill) y BULATS, donde se indica qué es lo que el candidato puede hacer en cada uno de los diferentes niveles. Veamos la parte correspondiente a la comprensión oral del nivel B1, en la que se recoge que el candidato:

  • Es capaz de comprender los puntos principales de charlas, conversaciones o discusiones más cortas cuando se llevan a cabo en un discurso claro y estándar y sobre temas que se encuentran con frecuencia en los negocios o en los estudios vocacionales.
  • Es capaz de comprender los detalles clave de un discurso directo y claramente articulado cuando se relaciona con situaciones concretas y predecibles en el lugar de trabajo, especialmente aquellas relacionadas con detalles concretos como el tiempo, el lugar, el precio, la cantidad o la persona.
  • Es capaz de comprender respuestas directas y claramente articuladas a preguntas sencillas en situaciones comunes de supervivencia, como en un taxi, un hotel, una tienda, un aeropuerto o un restaurante.

De este modo, en cualquier contexto de uso de un certificado lingüístico –universitario, empresarial o administrativo- la entidad demandante del certificado puede determinar con exactitud si las habilidades lingüísticas del titular corresponden a las necesidades de la organización. Desde el punto de vista de los recursos humanos, el gran avance del MCER consiste en que los certificados pueden ser fácilmente alineados con las necesidades del empleador. La influencia del Marco Común en materia de recursos humanos ha tenido dos consecuencias positivas.

La primera de ellas es posibilitar un ahorro de recursos económicos, de personal y de tiempo en la realización de pruebas de nivel de inglés de los candidatos a un puesto de trabajo, pruebas que no siempre ofrecen resultados precisos. Por ejemplo, si dos candidatos han sido entrevistados para un puesto concreto, la decisión podría inclinarse hacia el que posee un mejor conocimiento de la lengua extranjera solicitada y certificada adecuadamente. Aunque este candidato podría parecer capaz de comunicarse efectivamente en la misma, ¿Cómo pueden las empresas estar seguras de que posee el nivel apropiado y de competencia que el puesto requiere? Después de todo, ser capaz de mantener una conversación en un entorno familiar o de pedir un café en una lengua extranjera no significa poder redactar documentos, discutir o negociar temas complejos, adaptar el tono y el registro en esa misma lengua.

La segunda es que el MCER ha puesto a disposición de las empresas una herramienta con la que, de una manera sencilla y económica, pueden saber con exactitud y de manera objetiva cuáles son las habilidades lingüísticas concretas de un candidato, y si éstas corresponden con las necesidades del puesto a cubrir. El gran valor de esta herramienta se presenta, en el entorno de los negocios, cuando el certificado –representativo del nivel de idioma del candidato está además diseñado en relación con la comunicación y contexto empresarial en entornos internacionales, como son Business English BEC y BULATS de Cambridge English.

Además, más y más compañías reconocen que las habilidades lingüísticas en una economía global deben ser también globales. Por lo tanto, la alineación al MCER garantiza un estándar homogéneo de conocimiento de la lengua muy útil para ayudar a dar un impulso a los negocios internacionales.

Tras 17 años de aplicación el MCER en el mundo de la evaluación del inglés, nos encontramos con grandes avances, pero también con camino por recorrer. Una de las principales conclusiones del estudio “Inglés en el trabajo: un análisis global de las habilidades del inglés en el mundo laboral”, realizado por Cambridge English Language Assessment, departamento de la Universidad de Cambridge, y la consultora QS Intelligence Unit, es que muchos trabajadores admiten que a uno de cada cinco de sus directivos le faltan las habilidades necesarias de inglés para cumplir las expectativas de su puesto de trabajo. El informe apunta también a que, si bien es importante dominar las cuatro destrezas lingüísticas, las más demandadas en el mundo laboral son la lectura, seguida por la expresión oral.

En definitiva, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas es fundamental para unificar los criterios en los que se basa el aprendizaje y la evaluación de los idiomas y, en el mundo de los negocios, ha supuesto un impulso fundamental en la comunicación entre las personas que conforman las empresas con el objetivo de incrementar y mejorar los intercambios comerciales y humanos.

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