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Iñaki Pérez, Socio-Director de dir 2
El pre-liderazgo que realmente triunfa
POR Iñaki Pérez, Socio-Director de dir 2, 00:31 - 24 de Julio del 2014

Se ha escrito mucho sobre Liderazgo y es frecuente encontrar artículos o libros en los que se desvelan las claves de cómo gestionar acertadamente un equipo.

Menos frecuente, sin embargo, es encontrar literatura especializada en proporcionar las claves necesarias en la fase previa, es decir, qué hacer para poder gestionar un equipo en el futuro, cuando todavía no se ha promocionado a Gestor, Jefe o Director de un Equipo. Veámoslas con un poco de humor.

La más importante de todas las claves es la de tener una imagen de profesional que no comete errores. Es imprescindible de cara a los directivos superiores tener y mantener la imagen de persona fiable y garantizable. Hoy en día es lo que más se valora. La pregunta es ¿cómo generar dicha imagen? Nótese que decimos e insistimos en que la clave es la imagen, lo de cometer o no cometer errores, suele ser aleatorio y poco controlable, la imagen que se transmite sí es controlable por lo que debemos centrar nuestros esfuerzos en este aspecto.

Existen algunas estrategias (habilidades personales) que facilitan la generación de una imagen de profesional sólido y seguro al que es difícil pillar en un renuncio. A continuación citamos algunas

Cuando haya que tomar una decisión, no dude. Desaparezca. Dilate la situación. Tómese su tiempo. Puede que el tiempo acabe con el dilema y no sea necesario decidir. O puede que aparezca alguien con menos paciencia que usted. Recuerde que solo se equivoca el que decide.

Si no puede evitar la decisión, consulte siempre antes de hacerlo. Si es posible a su superior, o al superior de su superior o, en el mejor de los casos, a un colateral de ellos. De este modo, siempre tendrá las espaldas guardadas. En caso de que la decisión se muestre errónea con el tiempo, siempre puede decir que la adoptaron ellos. Claro, decirle a un superior que se ha equivocado en una decisión no es el mejor modo de promocionar, por ello recomendamos vivamente que la consulta sea a un colateral de su superior. Criticar a ese superior que se metió en su campo y tomó una decisión errónea le servirá para estrechar lazos con su propio jefe. Seguro que, entre ellos, se llevan mal y, si no, ahí está usted para procurarlo.

En caso de que no haya podido hacerlo así, y le haya consultado a su superior solidarícese con él con frases del estilo: “¡Quién lo iba a pensar! ¡Y mira que le dimos vueltas!” (Atención al subrayado). De este modo su jefe se sentirá unido a usted en esa aciaga decisión, y, lo que es más importante, el resto de la empresa tendrá claro que el error no lo cometió usted. Los más hábiles usuarios de esta estrategia pueden, incluso, generar la imagen de que acataron la decisión muy a su pesar (ya se sabe: “quién manda, manda”).

Lamentablemente, en la gestión cotidiana, hay muchas situaciones que no son simplemente una toma de decisiones. Los consultores han envenenado a los empresarios con palabras como reto, iniciativa, compromiso, etc. y ellos, engañados, quieren que sus empleados muestren todas esas cosas.

Todo este elenco de palabras viene a resumirse en lo siguiente: cada vez que veas una oportunidad aprovéchala. ¡Como si fuera tan fácil! Por ello la regla de oro del que quiera mantener su imagen sin tacha ni errores es la de evitar situaciones peligrosas pero aprovechar las situaciones beneficiosas.

Ante cualquier reto, oportunidad o posibilidad de actuación sin órdenes expresas hay que plantearse: ¿qué medallas y qué pedradas están en juego? Pocas veces el escaso valor de la medalla merece la pena del riesgo de la pedrada. Limítese a esperar. Muy probablemente habrá alguien que vea la oportunidad al mismo tiempo o muy poco tiempo después que usted. Déjele actuar, pero esté atento a intervenir cuando esté claro que la medalla es mucho más probable que la pedrada. En caso de que, transcurrido un tiempo,  nadie hay visto la oportunidad, siempre puede usted abrirle los ojos a algún compañero, y siempre podrá decir, a la hora de las medallas que fue usted el que descubrió la ocasión. Como es lógico hay que dejar claro que el compañero se limitó a seguir sus sugerencias.

Una estrategia derivada de lo anterior y que suele dar muy buen resultado se la debemos a las posibilidades que ofrece actualmente la tecnología. En efecto, nos referimos al e-mail y a esas dos maravillas de la naturaleza informática denominadas CC y CCO, es decir Con Copia y Con Copia Oculta.

Cada vez que vea que existe una situación difícil, delicada, compleja o que suponga una oportunidad, aunque con riesgos, haga lo más sencillo. Cuéntelo y ponga en copia a todo el mundo. Especialmente a los que no les atañe la situación para nada. Lo que hacemos todos al ver un mail que cuenta algo en lo que no estamos directamente involucrados es leerlo en diagonal y olvidarlo acto seguido. El día de mañana, cuando “estalle” la situación, usted siempre podrá decir que lo avisó con antelación. Y si la situación se resolvió favorablemente ha hecho una excelente campaña publicitaria.

La contraria también es cierta: cuando usted reciba un mail respecto a un tema complejo en el que no está directamente involucrado… ¡cuidado! ¡están utilizando esta estrategia con usted! ¡piense! Seguramente tiene un rival para la promoción. No se limite a leer en diagonal el mail, estúdielo, analícelo. Sugiera una o dos líneas de acción totalmente infructuosas e inanes, es decir que no se van a seguir y pulse el botón “Responder a todos”. Ahora es usted el que lleva la iniciativa. Con la ventaja añadida de que si sale mal puede decir que usted recomendó justamente lo contrario de lo que se hizo (si las líneas de acción que propuso están bien redactadas siempre será fácil interpretarlo así).

Si sigue acertadamente estos consejos habrá labrado una imagen de profesional solvente y garantizable aunque usted y yo, sepamos la verdad. Es la base sólida sobre la que sustentar una promoción para hacerse cargo de un equipo de trabajo.

Aunque esta es la clave principal hay otros aspectos que también conviene cuidar y que pueden, en un momento dado, pueden darle un empujoncito a dicha promoción.

Estamos hablando de la imagen de persona con habilidad para motivar e involucrar a los demás. No es fácil. Nuevamente volvemos a la dualidad, no se trata tanto de ilusionar y motivar como de generar la imagen de persona adecuada para hacerlo. Dicho de otro modo: no tiene que motivar, eso déjelo para los líderes de verdad. A usted lo que le importa es promocionar ¿o no?

La primera norma en este caso es llevarse bien con todos y a todos caer bien lo que suele ser incompatible con un liderazgo auténtico ya que éste, en numerosas ocasiones, tiene que ofrecer feedback honesto.

Preste atención especial a esas situaciones en las que está a cargo de un proyecto o tarea y, provisionalmente, tiene a su cargo a alguien de la propia empresa. Tiene que conseguir que sean ellos los que hablen maravillas de usted. ¿Cómo conseguirlo? Lo primero es disculparse por el marrón en el que están metidos. Empatice con ellos, hable como ellos y solidarícese. Muéstrese campechano. Si algo sale mal, discúlpelo, las culpas son siempre de que no dan las instrucciones (o los recursos, o los tiempos o …) adecuadas. Deje bien claro que será usted quien hablará con los superiores para disculparles. Al hablar con dichos superiores deje bien claro que el equipo está desmotivado y que así es difícil conseguir algo.

Con el tiempo se irá ganando una merecida fama de jefe comprensivo que defiende a los suyos, por un lado, y, por otro, de jefe a quien no le asusta asumir las riendas de equipos difíciles. Es la imagen perfecta de jefe ilusionador y motivador capaz de conseguir el compromiso del equipo.

Evidentemente hay más claves y más posibilidades pero estas dos suelen ser suficientes para la promoción.

A partir de ahí ya puede seguir sin dudar todas las normas, consejos y modelos de la literatura especializada y de los gurús del liderazgo. De todas formas, próximamente, escribiremos algo para garantizar el éxito del líder triunfador.

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