La vuelta a la rutina, la conocida «cuesta de enero» y otros factores estacionales acentúan esta sensación de desánimo, que se refleja especialmente durante el Blue Monday, considerado el «día más triste del año». Sin embargo, durante estas fechas las empresas deben poner el foco en repensar la motivación laboral y reforzar la humanidad en las empresas.
Este mes se relaciona con un aumento del estrés y la baja motivación debido a factores como el clima, los gastos navideños y la vuelta a la rutina. Un contexto que se vuelve más preocupante si se tiene en cuenta que el 42% de los españoles declara no estar motivado con su trabajo, tal y como indica el informe Cigna Healthcare International Health Study, una cifra que supera la media global (38%) y que pone de manifiesto un problema creciente en el entorno laboral.
Y es que, en los últimos años, se ha observado una despersonalización del trabajo por la que cada vez más empleados sienten que su papel dentro de las organizaciones se limita a cumplir tareas mecánicas, sin reconocimiento ni conexión con un propósito mayor. La falta de motivación y la sensación de ser un engranaje más en la maquinaria de la empresa puede derivar en problemas de productividad, absentismo y desgaste emocional e, incluso, en el síndrome de burnout, una situación que se ve acentuada en enero, cuando el retorno al trabajo tras las vacaciones puede intensificar el desánimo y la sensación de desconexión.