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El ‘Teaming’ de Cinfa no se para
Los trabajadores de Cinfa siguen realizando microdonaciones para hacer realidad cinco nuevas iniciativas sociosanitarias

Niños y niñas con cardiopatías o dificultades en el desarrollo y personas refugiadas son algunos de los colectivos beneficiados en esta edición

POR RRHHDigital, 12:15 - 06 de Junio del 2020
Los trabajadores de Cinfa siguen realizando microdonaciones para hacer realidad cinco nuevas iniciativas sociosanitarias

El 'Teaming' de Cinfa continúa entregando ayudas a causas que los propios trabajadores de la empresa han propuesto y elegido en la que ya es su novena edición. Pese a las difíciles circunstancias actuales, los ‘teamers’ mantienen activa, mes a mes, esta filosofía de microdonaciones en equipo. De este modo, en febrero los trabajadores escogieron los 17 proyectos sociales con los que colaborarán en los próximos meses y, a día de hoy, ya han podido entregar aportaciones de 3.500 euros a cinco proyectos sociales distintos. 

Para Enrique Ordieres, presidente de la compañía, “el ‘Teaming’ en Cinfa está hoy más vivo que nunca, y, como equipo, nos sentimos especialmente orgullosos de aportar nuestra ayuda a entidades que están atravesando grandes dificultades para desarrollar su labor. En estos momentos es cuando más necesario resulta este impulso que podemos aportar y que, en este caso, además, llega directamente a pacientes y colectivos vulnerables”.

De esta forma, se han abordado iniciativas centradas en promover la investigación de enfermedades neurodegenerativas, proporcionar alimento a personas que se encuentran en campos de refugiados o mejorar la calidad de vida de niños con dificultades en el desarrollo o con cardiopatías. 

Granos de arena que suman

En primer lugar, Enach Asociación ha destinado la ayuda recibida por las personas de Cinfa a su proyecto Braincure, centrado en la investigación de terapias para personas afectadas por las ENACH. Como explica su presidente, Antonio López, padre de dos hijas diagnosticadas con esta patología, “se trata de un grupo de 11 enfermedades neurodegenerativas por acumulación cerebral de hierro, de origen genético y muy raras, que no tienen cura. Afectan especialmente a niños, que van perdiendo progresivamente capacidades como hablar, andar, tragar, escribir…, con la crueldad añadida de que van siendo conscientes de ello y sintiendo dolor físico por el deterioro de su cuerpo, ya que cognitivamente no se ven afectados”.

Antonio, según cuenta él mismo, no podía resignarse a aceptar que no hubiera tratamiento para ellas, de forma que, junto a otras familias de la asociación, comenzó a tantear grupos de investigación que pudieran dedicarse a la búsqueda de medicamentos ya existentes en el mercado y que, en las dosis y combinaciones adecuadas, se convirtieran en una opción terapéutica para estos pacientes.

“Después de recorrerme medio mundo, encontré un equipo médico cerca de donde vivo, en Sevilla, que aceptó el proyecto Braincure. Desde 2014, están investigando con el objetivo de llegar a cronificar o detener la progresión de estas enfermedades o, al menos, revertir alguno de los síntomas”, relata. “Estamos obteniendo resultados optimistas, por lo que nuestro esfuerzo se centra en encontrar financiación para seguir  investigando, ya que ahora mismo depende de las familias de la asociación, que nos movemos muchísimo para organizar eventos o recibir subvenciones. De hecho, una de las familias más activas de la asociación es la de Maia, una niña de 4 años diagnosticada con BPAN, una enfermedad ultrarara dentro de las ENACH. Como expresa su madre, “creemos que la mejor ayuda que podemos brindar a nuestra hija es la investigación, y vamos a dejarnos la piel en ello, pero no podemos hacerlo solos. Por eso, la donación de las personas de Cinfa tiene un gran significado, ya que es un granito de arena más que se suma a nuestra lucha contra estas enfermedades”. En este sentido, y como impulsora del proyecto, Aintza Yoldi, trabajadora de Producción de Cinfa, añade que “no hay mayor satisfacción que ayudar sin esperar nada a cambio”.

Máquina de hematología en República Dominicana

De igual modo, gracias al ‘Teaming’, se ha podido adquirir e instalar una máquina de hematología en el Centro Médico Sagrados Corazones, un centro de Atención Primaria de salud, ubicado en los barrios marginales de Santo Domingo Oeste, en República Dominicana. Este centro médico, único en la zona, pertenece a la Fundación Concordia, una organización sin ánimo de lucro creada por los Misioneros de los Sagrados Corazones y que lleva a cabo diversos proyectos sociales en favor de poblaciones desfavorecidas de todo el mundo.

Mª Luisa Luquin es la representante de la delegación de Navarra y cuenta que “a pesar de que en el centro de salud ya se ofrecen multitud servicios de medicina general, odontología, ginecología, pediatría o enfermería -que son inexistentes en el sector público-, esta máquina era muy necesaria. Con ella vamos a poder realizar análisis de sangre y detectar enfermedades como el dengue, la malaria o la diabetes en una población muy desfavorecida y con muchas probabilidades de padecerlas”. Con un diagnóstico certero, estos pacientes podrán comenzar un tratamiento y, al mismo tiempo, se evitará que estas infecciones se propaguen. “Ahora mismo -puntualiza-, estos niños, ancianos, mujeres y familias tienen que desplazarse decenas de kilómetros para una analítica y, con esta adquisición, va a mejorar su calidad de vida en muchos sentidos”.

“La ayuda de las personas de Cinfa significa que han valorado el trabajo que estamos realizando y las necesidades de otras personas que no les tocan de cerca –afirma Mª Luisa-. Además, se trata de un proyecto que ha venido impulsado por una persona joven de la empresa que nos ha conocido, por lo que es una gran alegría que nos haya tenido en mente”. Esa persona es Mario Echecón, trabajador del área de Producción de Cinfa, quien no duda en afirmar que “cualquier iniciativa que sirva para ayudar a otras personas hay que intentar apoyarla y que salga adelante”. 

De San Sebastián a Moria

Por su parte, el proyecto Zaporeak surgió de “un grupo de amigos de una sociedad gastronómica de San Sebastián que buscaban llevar a cabo una acción social desde lo que más les gusta, que es cocinar”, cuenta Elena Aguayo, técnica de cooperación de esta entidad.  Por eso, tras ir creciendo poco a poco en número de voluntarios, en 2016 pasaron de entregar comida a personas desfavorecidas de su ciudad, a instalar una cocina en el campo de refugiados de Moria –en la isla griega de Lesbos-, en el que recalan miles de personas migrantes y refugiadas que han tenido que dejar sus lugares de origen huyendo de la guerra.

En los últimos años, se ha creado una situación de hacinamiento en el campo, que estaba habilitado solo para 3.000 personas y ahora alberga a unas 19.000, según datos de ACNUR. “Esto supone que los derechos básicos de asistencia médica, refugio y alimentación no se cumplen y, en este sentido,  implica que los habitantes del campo tienen que hacer colas de hasta tres horas de espera para recibir una comida muy deficiente”, expresa Elena. Para poder revertir de alguna manera esta situación, Zaporeak cocina y prepara al menos una ración de comida al día para casi 2.000 personas, compuesta por alimentos frescos y de alto valor nutricional. “Por nosotros mismos no tenemos capacidad para cocinar y atender a tantos miles de personas, por lo que hemos llegado a acuerdos con otras entidades sociales que operan en la zona para definir a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y así suministrar nuestros menús a los colectivos más desfavorecidos, como personas con enfermedades crónicas y mujeres embarazadas y víctimas de abusos, entre otros.”, calcula.

Para componer cada comida se invierten 1,05 euros, por lo que, con su aportación mensual, cada ‘teamer’ de Cinfa ha hecho posible que una persona refugiada en este campo de Grecia pueda alimentarse un día más. Además de eso, Elena destaca que “nuestro enfoque no es solo asistencial, sino que buscamos dignificar a estas personas. Por eso, esta ayuda ha permitido que sigamos un día más en la isla entregando dignidad a estas personas a través de un plato de comida, lo que tiene un valor aún mayor ahora que la crisis sanitaria ha conllevado muchas dificultades en todos los ámbitos”, concluye. 

Conocedor de esta realidad es Kike Tirapu, del Departamento de Sistemas de Información del laboratorio y quien presentó el proyecto de Zaporeak tras viajar como voluntario al campo de Moria y “ver las condiciones de miseria en la que se encuentran los refugiados. Me quedo con la satisfacción de ver la cara de agradecimiento de aquellas personas, principalmente niños, al ofrecerles una simple ración de comida. Y me siento doblemente satisfecho al saber que mis compañeros de Cinfa han contribuido a dar continuidad a esta gran iniciativa”. 

Proyectos que tendrán que esperar

Por otra parte, dos de los proyectos con los que ha colaborado el ‘Teaming’ se llevarán a cabo tan pronto como la situación generada por la pandemia lo permita. 

Por un lado, la Asociación Navarra de Apoyo a la Infancia y la Familia (ANAIF) tenía previsto celebrar este verano un campamento terapéutico para niños de entre 7 y 9 años con trastornos generalizados del desarrollo o con trastornos del espectro autista, entre otros. Como explica Regina Laquidáin, tesorera de la entidad, “se trata de niños con unas características especiales, con problemas en la percepción del mundo social y dificultades en la comunicación, en la conducta y en el neurodesarrollo en general. No son enfermos, sino que sus cerebros funcionan de forma diferente y lo que hacemos en la asociación es enseñarles a educar a sus neuronas para entender lo que pasa a su alrededor”. 

Para conseguirlo, son muy útiles actividades como los campamentos terapéuticos, que ANAIF ya ha realizado en multitud de ocasiones. En ellos, “nuestros chicos y chicas comparten unos días junto a otros niños sin dificultades y realizan dinámicas terapéuticas y lúdicas. Esta experiencia les da la oportunidad de practicar aquellas habilidades que no poseen de manera natural pero que, a base de trabajo personal, se pueden aprender: gestionar sus emociones, socializar… En definitiva, les ayuda a potenciar aquello que les hace únicos y a integrarse en este mundo que no entienden”, añade. 

Mientras llega el momento en el que este encuentro pueda llevarse a cabo, desde ANAIF agradecen que “las personas de Cinfa hayan destinado su ayuda a este proyecto que busca el beneficio directo de estos niños. Además, hoy más que nunca es importantísima una financiación así, que ayuda a muchas familias a sufragar este tipo de terapias”.

Una de estas familias es la de Paloma Pérez, del Departamento de Administración de Cinfa, y madre de un niño con Síndrome de Asperger que acudirá a este campamento: “Agradezco infinito el apoyo de mis compañeros, porque se han mostrado abiertos a conocer la realidad de estos niños que, a su manera, son brillantes y muy especiales y tienen mucho que aportar a esta sociedad tan homogénea en la que vivimos. Con acciones como esta, ayudamos a construir un futuro más feliz para ellos”, asegura. 

Por último, Pequeña Guerrera, otra asociación navarra, esta vez de familias con niños afectados por cardiopatías congénitas, también tendrá que esperar un tiempo para poner en marcha el proyecto elegido por el ‘Teaming’. 

Como indica Desireé Lara, fundadora de la asociación, “nuestra idea era celebrar unos talleres formativos para padres sobre reanimación cardiopulmonar y desfibriladores, ya que son necesidades que nuestras familias precisan para poder atender adecuadamente cualquier situación que surja relacionada con la enfermedad de sus hijos”. 

A la espera de que las actuales circunstancias sanitarias y sociales permitan desarrollar esta formación, la asociación continúa con su actividad habitual, “manteniendo el contacto entre las familias a través de las tecnologías y, sobre todo, con las mismas ganas de acoger a todo padre y madre que necesite un apoyo en los momentos de incertidumbre que llegan tras un diagnóstico de cardiopatía”, concluye.

La persona de Cinfa que encabezó esta iniciativa fue Aitor Omenal, de Almacén, quien apunta que “gracias a la ayuda del ‘Teaming’, las familias con niños y niñas con cardiopatías congénitas pueden recibir apoyo psicológico y emocional, además de unos conocimientos muy necesarios mediante la realización de un programa específico para su situación”.

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