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José Manuel Villaseñor, Partner de Cezanne HR
Tecnología: ¿reto o aliado de recursos humanos?
POR José Manuel Villaseñor, Partner de Cezanne HR, 00:00 - 25 de Marzo del 2015

Gestionar el área de recursos humanos es cada vez más determinante para acompañar el crecimiento corporativo. Establecer estrategias que permitan gestionar adecuadamente esta parcela tan importante de la empresa es el primer paso. Pero estas estrategias deberán poder ponerse en práctica sin que interfieran el trabajo de otras áreas de la organización. Gestionar, evaluar, medir e implementar nuevos modelos de trabajo que permitan optimizar los procesos y, con ello, mejorar la eficiencia de las personas, es el gran reto del área de recursos humanos. Un área que debe no sólo encontrar el talento en este gran “mar revuelto” de candidatos, sino que debe ser capaz de gestionarlo y sobre todo de “seducirlo” para fidelizarlo. Pero, ¿cómo hacerlo en un momento en el que sigue primando la ecuación del más por menos?

La tecnología sin duda, sigue siendo el gran aliado de los departamentos de recursos humanos, dicho sea de paso, más “marketinianos” que nunca. Pero deberá ser una tecnología que apueste por transferir determinadas competencias también a los empleados, permitiendo además que asuman la responsabilidad sobre sus datos y sus informaciones de valor para la organización (Autoservicio, Portal del Empleado,…), lo que permitirá difuminar el esfuerzo de cualquier inversión en un momento en el que las empresas miran sus presupuestos con lupa y, una tecnología, que centre el foco en la funcionalidad, la sencillez y la rapidez para que las empresas y sus directivos, puedan seguir centrados en su core business. 

La Nube es, hoy por hoy, la gran baza de las empresas para impulsar su transformación. El cloud computing es el verdadero protagonista en un entorno en el que caben además, propuestas comerciales que van desde el mantenimiento de la compra de licencias a los nuevos modelos de explotación como SaaS, PaaS, IaaS o el pago por uso, que tanto han facilitado la universalización y democratización de la tecnológica.

Tecnología que aumenta el rendimiento global

Las empresas, hoy por hoy, siguen siendo “TICdependientes” porque la aplicación eficaz de la tecnología de la información y las comunicaciones permite aumentar su rendimiento global e impulsar su productividad. Para el entorno de los recursos humanos es esencial disponer de un software de gestión eficaz, flexible, innovador y siempre actualizado si se quiere dar respuesta a las necesidades tanto de los empleados como de la propia organización.

Antes de la irrupción, o mejor dicho, de la generalización del cloud computing, implantar un software de este tipo era un proceso lento, laborioso y que muchas veces acababa frustrando a quienes tenían la “desgracia” de toparse con él. Su elevado coste acababa poniendo la guinda a un pastel que sólo podían comerse, en el mejor de los casos, las empresas más grandes.

Pero el Cloud hoy por hoy repercute en mucho más que en las arcas de las empresas. El ahorro de costes, siendo uno de sus principales – o al menos, uno de sus más conocidos- beneficios- ha dejado de ser la única razón por la que las empresas, grandes, medianas o pequeñas, confían en él. Ahora la prioridad está puesta en agilizar el negocio, no sólo en tareas periféricas, sino en aquellas que son determinantes para el desarrollo del propio negocio. 

En este sentido, muchas empresas han migrado gran parte de sus infraestructuras, e incluso de sus aplicaciones a la Nube; y las que todavía no lo han hecho, es porque se encuentran en una fase de amortización de sus antiguos sistemas TI, lo que hace pensar que presumiblemente, una vez cumplidas dichas amortizaciones, se irán “subiendo” a la Nube como parte de su estrategia.

Hoy asistimos a una madurez de la oferta cloud tanto en su versión pública, como privada, auto-gestionable, o híbrida. Así, vemos cómo hay empresas que prefieren construirse su propia nube mientras que otros se decantan por contratar nubes de terceros. Lo importante es que hay muchas opciones y que, entre todas esas posibilidades, no resulta difícil, encontrar una alternativa que convenza a unos y a otros.

Pero, con independencia del tipo de Nube que se escoja, las ventajas que reporta este, digamos “sistema”, son indiscutibles: reducción del time to market, mayor escalabilidad, más flexibilidad,.. No obstante conviene recordar que también podemos “perder” algunos privilegios, como una posible personalización de nuestra nube. Ahora bien, ¿es realmente imprescindible esa personalización? En la mayoría de los casos, es preferible llevar a cabo una pequeña transformación y/o adecuación para no incurrir en los elevados costes que implica la adaptación adhoc de las herramientas. A veces nos encontramos con implementaciones costosas que, con el paso del tiempo, han sido abandonadas tras un esfuerzo desmedido tanto económico como organizativo por parte de la empresa. Este nuevo concepto de la Nube, nos invita a reflexionar sobre las ventajas de aceptar procesos y funciones ya testados por otros muchos clientes, marcando tendencias y estándares y, facilitando con ello, la reducción de los costes.

 

Gestionar el área de recursos humanos es cada vez más determinante para acompañar el crecimiento corporativo. Establecer estrategias que permitan gestionar adecuadamente esta parcela tan importante de la empresa es el primer paso. Pero estas estrategias deberán poder ponerse en práctica sin que interfieran el trabajo de otras áreas de la organización. Gestionar, evaluar, medir e implementar nuevos modelos de trabajo que permitan optimizar los procesos y, con ello, mejorar la eficiencia de las personas, es el gran reto del área de recursos humanos. Un área que debe no sólo encontrar el talento en este gran “mar revuelto” de candidatos, sino que debe ser capaz de gestionarlo y sobre todo de “seducirlo” para fidelizarlo. Pero, ¿cómo hacerlo en un momento en el que sigue primando la ecuación del más por menos?
La tecnología sin duda, sigue siendo el gran aliado de los departamentos de recursos humanos, dicho sea de paso, más “marketinianos” que nunca. Pero deberá ser una tecnología que apueste por transferir determinadas competencias también a los empleados, permitiendo además que asuman la responsabilidad sobre sus datos y sus informaciones de valor para la organización (Autoservicio, Portal del Empleado,…), lo que permitirá difuminar el esfuerzo de cualquier inversión en un momento en el que las empresas miran sus presupuestos con lupa y, una tecnología, que centre el foco en la funcionalidad, la sencillez y la rapidez para que las empresas y sus directivos, puedan seguir centrados en su core business. 
La Nube es, hoy por hoy, la gran baza de las empresas para impulsar su transformación. El cloud computing es el verdadero protagonista en un entorno en el que caben además, propuestas comerciales que van desde el mantenimiento de la compra de licencias a los nuevos modelos de explotación como SaaS, PaaS, IaaS o el pago por uso, que tanto han facilitado la universalización y democratización de la tecnológica.
Tecnología que aumenta el rendimiento global
Las empresas, hoy por hoy, siguen siendo “TICdependientes” porque la aplicación eficaz de la tecnología de la información y las comunicaciones permite aumentar su rendimiento global e impulsar su productividad. Para el entorno de los recursos humanos es esencial disponer de un software de gestión eficaz, flexible, innovador y siempre actualizado si se quiere dar respuesta a las necesidades tanto de los empleados como de la propia organización.
Antes de la irrupción, o mejor dicho, de la generalización del cloud computing, implantar un software de este tipo era un proceso lento, laborioso y que muchas veces acababa frustrando a quienes tenían la “desgracia” de toparse con él. Su elevado coste acababa poniendo la guinda a un pastel que sólo podían comerse, en el mejor de los casos, las empresas más grandes.
Pero el Cloud hoy por hoy repercute en mucho más que en las arcas de las empresas. El ahorro de costes, siendo uno de sus principales – o al menos, uno de sus más conocidos- beneficios- ha dejado de ser la única razón por la que las empresas, grandes, medianas o pequeñas, confían en él. Ahora la prioridad está puesta en agilizar el negocio, no sólo en tareas periféricas, sino en aquellas que son determinantes para el desarrollo del propio negocio. 
En este sentido, muchas empresas han migrado gran parte de sus infraestructuras, e incluso de sus aplicaciones a la Nube; y las que todavía no lo han hecho, es porque se encuentran en una fase de amortización de sus antiguos sistemas TI, lo que hace pensar que presumiblemente, una vez cumplidas dichas amortizaciones, se irán “subiendo” a la Nube como parte de su estrategia.
Hoy asistimos a una madurez de la oferta cloud tanto en su versión pública, como privada, auto-gestionable, o híbrida. Así, vemos cómo hay empresas que prefieren construirse su propia nube mientras que otros se decantan por contratar nubes de terceros. Lo importante es que hay muchas opciones y que, entre todas esas posibilidades, no resulta difícil, encontrar una alternativa que convenza a unos y a otros.
Pero, con independencia del tipo de Nube que se escoja, las ventajas que reporta este, digamos “sistema”, son indiscutibles: reducción del time to market, mayor escalabilidad, más flexibilidad,.. No obstante conviene recordar que también podemos “perder” algunos privilegios, como una posible personalización de nuestra nube. Ahora bien, ¿es realmente imprescindible esa personalización? En la mayoría de los casos, es preferible llevar a cabo una pequeña transformación y/o adecuación para no incurrir en los elevados costes que implica la adaptación adhoc de las herramientas. A veces nos encontramos con implementaciones costosas que, con el paso del tiempo, han sido abandonadas tras un esfuerzo desmedido tanto económico como organizativo por parte de la empresa. Este nuevo concepto de la Nube, nos invita a reflexionar sobre las ventajas de aceptar procesos y funciones ya testados por otros muchos clientes, marcando tendencias y estándares y, facilitando con ello, la reducción de los cos

Gestionar el área de recursos humanos es cada vez más determinante para acompañar el crecimiento corporativo. Establecer estrategias que permitan gestionar adecuadamente esta parcela tan importante de la empresa es el primer paso. Pero estas estrategias deberán poder ponerse en práctica sin que interfieran el trabajo de otras áreas de la organización. Gestionar, evaluar, medir e implementar nuevos modelos de trabajo que permitan optimizar los procesos y, con ello, mejorar la eficiencia de las personas, es el gran reto del área de recursos humanos. Un área que debe no sólo encontrar el talento en este gran “mar revuelto” de candidatos, sino que debe ser capaz de gestionarlo y sobre todo de “seducirlo” para fidelizarlo. Pero, ¿cómo hacerlo en un momento en el que sigue primando la ecuación del más por menos?

La tecnología sin duda, sigue siendo el gran aliado de los departamentos de recursos humanos, dicho sea de paso, más “marketinianos” que nunca. Pero deberá ser una tecnología que apueste por transferir determinadas competencias también a los empleados, permitiendo además que asuman la responsabilidad sobre sus datos y sus informaciones de valor para la organización (Autoservicio, Portal del Empleado,…), lo que permitirá difuminar el esfuerzo de cualquier inversión en un momento en el que las empresas miran sus presupuestos con lupa y, una tecnología, que centre el foco en la funcionalidad, la sencillez y la rapidez para que las empresas y sus directivos, puedan seguir centrados en su core business. 

La Nube es, hoy por hoy, la gran baza de las empresas para impulsar su transformación. El cloud computing es el verdadero protagonista en un entorno en el que caben además, propuestas comerciales que van desde el mantenimiento de la compra de licencias a los nuevos modelos de explotación como SaaS, PaaS, IaaS o el pago por uso, que tanto han facilitado la universalización y democratización de la tecnológica.

Tecnología que aumenta el rendimiento global

Las empresas, hoy por hoy, siguen siendo “TICdependientes” porque la aplicación eficaz de la tecnología de la información y las comunicaciones permite aumentar su rendimiento global e impulsar su productividad. Para el entorno de los recursos humanos es esencial disponer de un software de gestión eficaz, flexible, innovador y siempre actualizado si se quiere dar respuesta a las necesidades tanto de los empleados como de la propia organización.

Antes de la irrupción, o mejor dicho, de la generalización del cloud computing, implantar un software de este tipo era un proceso lento, laborioso y que muchas veces acababa frustrando a quienes tenían la “desgracia” de toparse con él. Su elevado coste acababa poniendo la guinda a un pastel que sólo podían comerse, en el mejor de los casos, las empresas más grandes.

Pero el Cloud hoy por hoy repercute en mucho más que en las arcas de las empresas. El ahorro de costes, siendo uno de sus principales – o al menos, uno de sus más conocidos- beneficios- ha dejado de ser la única razón por la que las empresas, grandes, medianas o pequeñas, confían en él. Ahora la prioridad está puesta en agilizar el negocio, no sólo en tareas periféricas, sino en aquellas que son determinantes para el desarrollo del propio negocio. 

En este sentido, muchas empresas han migrado gran parte de sus infraestructuras, e incluso de sus aplicaciones a la Nube; y las que todavía no lo han hecho, es porque se encuentran en una fase de amortización de sus antiguos sistemas TI, lo que hace pensar que presumiblemente, una vez cumplidas dichas amortizaciones, se irán “subiendo” a la Nube como parte de su estrategia.

Hoy asistimos a una madurez de la oferta cloud tanto en su versión pública, como privada, auto-gestionable, o híbrida. Así, vemos cómo hay empresas que prefieren construirse su propia nube mientras que otros se decantan por contratar nubes de terceros. Lo importante es que hay muchas opciones y que, entre todas esas posibilidades, no resulta difícil, encontrar una alternativa que convenza a unos y a otros.

Pero, con independencia del tipo de Nube que se escoja, las ventajas que reporta este, digamos “sistema”, son indiscutibles: reducción del time to market, mayor escalabilidad, más flexibilidad,.. No obstante conviene recordar que también podemos “perder” algunos privilegios, como una posible personalización de nuestra nube. Ahora bien, ¿es realmente imprescindible esa personalización? En la mayoría de los casos, es preferible llevar a cabo una pequeña transformación y/o adecuación para no incurrir en los elevados costes que implica la adaptación adhoc de las herramientas. A veces nos encontramos con implementaciones costosas que, con el paso del tiempo, han sido abandonadas tras un esfuerzo desmedido tanto económico como organizativo por parte de la empresa. Este nuevo concepto de la Nube, nos invita a reflexionar sobre las ventajas de aceptar procesos y funciones ya testados por otros muchos clientes, marcando tendencias y estándares y, facilitando con ello, la reducción de los costes.

 

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